Documento Final de Simposio Mission EineWelt

1 08 2010

Simposio “¡Ya Basta!”

Mensaje, 2º borrador

Preámbulo

Tras la 11ª Asamblea de la Federación Luterana Mundial, nosotros/as, representantes de 22 iglesias luteranas de Africa, Asia, Europa, América Latina y Oceanía nos reunimos en Neuendettelsau, Alemania, por invitación del Misión UnMundo, Centro para el Compañerismo, el Desarrollo y la Misión, del 28 de Julio al 1º de Agosto de 2010 bajo el lema “¡Ya Basta!” Este mensaje contiene nuestras impresiones personales, alimentadas por las oraciones y estudios bíblicos, ponencias y discusiones. También compartimos las experiencias, preocupaciones y visiones de nuestras iglesias.

Representamos iglesias de trasfondos muy diferentes. Entendemos que nuestras respectivas situaciones difieren mucho entre sí y no se pueden generalizar. Algunas de nuestras iglesias trabajan predominantemente en áreas urbanas densamente pobladas, mientras otras están concentradas en áreas rurales. Algunos miembros de nuestras iglesias se preguntan “¿Qué vamos a comer hoy?” mientras otros se preocupan con la pregunta “¿Vamos a comer hoy?”. Conscientes de estas diferencias, acordamos en los siguientes temas comunes, según se detallan más abajo.

Hemos escuchado la Palabra de Dios, que nos promete vida en abundancia (Jn. 10.10) y está explicada en el Catecismo Menor del Dr. Martín Lutero: “Creo que Dios … me provee rica y diariamente de todo lo que necesito para mantener este cuerpo y esta vida … por todo lo cual le debo gratitud, alabanza, servicio y obediencia. Esta es ciertamente la verdad.” (Explicación del Primer Artículo del Credo Apostólico)

Hemos escuchado también el clamor de Su pueblo –mujeres, niños, niñas y varones – en todo el mundo.

Nuestra Preocupación

Entendemos que la pobreza no es solo la falta de las necesidades básicas de la vida. También significa ser excluido o excluida de la participación en procesos educativos, económicos, sociales y políticos. Hace falta un sistema que incluya a cada persona y donde cada persona sea interdependiente.

En el Sermón del Monte dijo Jesús: “Así que hagan a los otros todo lo que deseen que les hagan a ustedes” (Mt 7:12): Tomar en serio esta palabra debe llevar siempre a una opción preferencial por las y los pobres y, por lo tanto, contribuir a una mayor soberanía alimentaria, donde la gente pueda tomar decisiones sobre su propia alimentación. Una opción preferencial clara por las y los pobres es inclusiva. No margina a nadie, sino que establece las bases para que la gente viva con dignidad.

Sabemos que la mayoría de las personas que pasan hambre vive en el campo y que de entre estas, las más afectadas son las mujeres, los niños y las niñas, aunque sean quienes más duro trabajan en los campos.

Escuchamos que solo un 10% de la pobreza es causada por desastres naturales, mientras que 90% es producto humano. Factores tales como las decisiones políticas o los intereses étnicos pueden influir para bien o para mal sobre la producción agrícola. En los últimos años también el impacto de los cambios climáticos se ha hecho mucho más evidente. El recalentamiento global ya afecta todo el mundo y tendrá un impacto especial sobre los países en vías de desarrollo en Asia, Africa y América Latina.

Estamos especialmente preocupados/as por la situación de los pueblos forzados a dejar su tierra natal por causa de los cambios climáticos.

Tomamos conciencia de que, en este momento, hay en el mundo suficiente comida para alimentar hasta a 12.000 millones de personas. Podría haber vida en abundancia. Pero la realidad es que, debido a la distribución injusta de los medios básicos de vida, una porción creciente de la población sufre desnutrición y hambre extrema. Esta distribución injusta de alimentos es causada por una combinación de problemas políticos, económicos y agrarios. Entre las razones principales de esta situación están los conflictos armados, la corrupción, la acumulación de tierras y las condiciones injustas de comercio (incluyendo los subsidios para la producción agrícola así como fuerte carga impositiva).

Como cristianos/as somos la levadura y la sal del mundo. Hasta unos pocos recursos pueden producir grandes resultados, como en la historia de la alimentación de los 4.000 (Jn 6:9). Aunque algunas de nuestras iglesias tienen un papel menor en la sociedad, vimos que pueden influir los procesos de decisión. Su interpretación teológica de los temas sociales puede multiplicarse por medio de redes en el contexto cristiano y aun más allá.

Compromisos

Como resultado de nuestras discusiones nos comprometemos a:

  1. Fortalecer el papel profético de la iglesia luchando por los derechos básicos y oponiéndonos a la codicia humana
  2. Proclamar una opción preferencial clara por los y las pobres
  3. Incentivar y priorizar los procedimientos basados en la bioética
  4. Educar sobre el valor de la tierra y de los alimentos y condenar la práctica de exportar alimentos extremadamente subsidiados
  5. Contribuir activamente, en nuestra vida personal y en nuestros ámbitos de trabajo, a la reducción de la emisión de dióxido de carbono (CO2)
  6. Abogar por la aceptación de refugiados y refugiadas climáticos/as
  7. Promover alternativas sustentables a los alimentos básicos en lugar de asistir con alimentos, en vista de los cambios climáticos
  8. Combatir explícitamente aquellas formas de interacción económica dañinas a la soberanía alimentaria
  9. Promover la discusión de la soberanía alimentaria como parte de los derechos humanos
  10. Alentar las mejores prácticas de producción de alimentos, incluyendo el uso de buenos métodos tradicionales y la promoción de agricultura a pequeña escala y orientada a la familia
  11. Apoyar iniciativas para usar la tierra arable con eficiencia
  12. Promover la producción agrícola para alimentación, más que para la producción de bio-combustibles
  13. Estudiar críticamente el uso de semillas modificadas genéticamente
  14. Promover y apoyar la producción y el consumo locales y regionales
  15. Desalentar las importaciones/exportaciones que podrían destruir los mercados locales
  16. Favorecer la capacitación
  17. Combatir la corrupción y promover los procesos transparentes y la rendición de cuentas
  18. Desarrollar y fortalecer redes para diseminar información relevante a nuestras Iglesias y comunidades
  19. Usar lenguaje comprensible al liderazgo político y religioso
  20. Promover el 16 de octubre como Día mundial del Alimento, conjuntamente con otras instituciones, para sensibilizar y hacer campaña contra la corrupción económica mundial

Conclusión

Agradecemos a Dios por este tiempo compartido, por la ocasión de aprender, el intercambio de experiencias y el encuentro con nuevas personas. Nuestra comunión y mutua comprensión se han fortalecido.

Recomendamos:

  • que este documento sea enviado a la Federación Luterana Mundial.
  • que las iglesias discutan en sus respectivos órganos de decisión los asuntos relevados en este documento.
  • explorar la posibilidad de establecer un comité y una oficina coordinadores para continuar los temas de seguridad alimentaria.
  • planificar conferencias de seguimiento con otros/as participantes, de modo que sean involucrados/as los y las dirigentes europeos/as y de los EEUU.

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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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