Carta Pastoral: No a La Violencia

30 07 2010

Iglesia Luterana Salvadoreña

¡!Manténganse alerta!, “que la verdad

y la justicia de Dios, los visten y protejan

como una armadura”.

Efesios 6,14.


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CARTA PASTORAL

NO A LA VIOLENCIA

SEGURIDAD, JUSTICIA Y TRANQUILIDAD.

Queridos hermanos, hermanas:

La historia de nuestro  país, demuestra que la violencia ha sido nuestro vivir cotidiano, desgraciadamente eso es parte de nuestra identidad, por ello informes internacionales advierten a  los turistas, que El Salvador es uno de los países más violentos del mundo.

Lo grave de la situación, es que la inseguridad ha crecido, ya no basta hablar de la injusticia o violencia estructural, si no de una crisis de inseguridad social, que ha llevado al país a estar viviendo una epidemia, tal como la organización mundial de la salud califica epidemia, cuando una enfermedad produce diez muertes diarias.

Al respecto tenemos que decir, que la enfermedad de la violencia en El Salvador, sobrepasa esos límites, hasta 15 o más  asesinados todos los días.

Lo  extraño en el problema de la violencia es que verdaderamente somos el pueblo de la sonrisa, el salvadoreño es amable, cariñoso, trabajador, con un espíritu de servicio, inquietos, alegres, apasionados, resistentes al dolor y sufrimiento; y por ello llenos de esperanza.

Este es el encanto de nuestro pueblo, atractivo, que hermanos de la fe y de la solidaridad internacional, pese a las advertencias de peligro, que hasta son llamados por sus amigos y familiares, de locos, locas, vienen a visitarnos a unirse y caminar con nosotros, ayudarnos, acompañarnos. Sin duda son impulsados por el Espíritu Santo, por eso damos gracias por esa Santa Locura.

No obstante este encanto, no podemos negar las causas de nuestra aflicción, que nos da mala fama y vergüenza.

Nos preocupa y en una seria reflexión nos preguntamos. Por qué sucede, toda esta violencia?, si nosotros no somos así, Qué es lo que pasa?.

Buscando una respuesta, tomando en cuenta análisis de la realidad nacional e histórica, encontramos que nuestro pueblo es víctima de un plan, cuyo interés es hacernos parecer lo que no somos, indudablemente es un plan maligno, que ha poseído a nuestro país, è intenta matar el encanto, matar la esperanza. (Efesios 6,12).

Gracias a Dios, el verdadero y auténtico salvadoreño (a), se resiste, hay un pueblo de Dios que ha recibido una coraza, está bien equipado, contra las asechanzas del mal (Efesios 6,10 -11).

No son una minoría, somos la mayoría, sin embargo esa minoría de maldad hace más bulla, sus acciones criminales son tan impactantes, que no dejan ver y escuchar la bondad y el amor, las características maravillosas de nuestro pueblo bendito salvadoreño y hasta SANTO, por el martirio de muchos hijos de Dios, entre ellos, Monseñor Romero.

La pastoral de la Iglesia, es una manifestación espiritual, un torrente de la Gracia de Dios, para anunciar, denunciar, descubrir, iluminar, es una hacha de doble filo (Mateo 3,10).

Y en cumplimiento a esta misión; la Iglesia tiene el deber de demostrar que Dios se preocupa, camina, llora, ríe, tiene compasión de su pueblo.

Y en este momento histórico, preocupa que después de haberse iniciado los sueños esperados, frutos logrados con sangre y sacrificios de dolor, se trate de impedir señales de Resurrección.

La estrategia desestabilizadora, arremete con más fuerzas, porque no quiere cambios, los deseos son en impedir el rescate, para alcanzar a construir una imagen e identidad salvadoreña de paz y concordia.

Reconocemos que solo se hace camino al andar, y es por lo tanto, que en las fiestas dedicadas al Divino Salvador del Mundo 2010, y en las celebraciones del 24 Aniversario, realizamos una campaña pastoral contra la violencia.

Tendremos para ello, jornadas de oración y compromiso, es decir, acciones de lucha social, eso es en concreto lo que se necesita para expulsar al demonio: oración y ayuno.

(Mateo 17,21).

Así nos manifestamos, en todo el que hacer de nuestra Pastoral y Diaconía. ¡!NO MAS VIOLENCIA!!, el pueblo de Dios: Exige seguridad, tranquilidad y justicia.

Cumplan mis leyes, practiquen mis decretos y vivirán seguros y seguras en esta tierra para siempre.

Levíticos. 25,18.

Que su confianza en Dios los proteja

Como un escudo y apague las flechas

encendidas que arroja el maligno”.

Efesios  6,16.

Medardo E. Gómez, Obispo

Iglesia Luterana Salvadoreña

San Salvador, julio  2010

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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

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