Mensaje electoral “desde un espíritu profético” emite la Iglesia Luterana en Costa Rica

3 02 2010

Por ALC.

Observador Juvenil/El Esplendor.

“Como creyentes somos vencedores y vencedoras en Cristo y estamos invitados a no cruzarnos de brazos. Tenemos la certeza de que la Gracia Divina nos abrió, con Cristo y por Cristo, las puertas de nuestra salvación, nos permite mirar las realidades terrenales, políticas, económicas, sociales, culturales, psico-biológicas, y descubrir en ellas lo que Dios quiere decir a esas realidades por medio nuestro”, afirma un mensaje de la Iglesia Luterana en Costa Rica (ILCO), firmado por el obispo Melvin Jimenez.

Desde ese espíritu profético y en seguimiento a Jesús, la Iglesia Luterana Costarricense envía este mensaje, con el fin de aportar a las decisiones que los costarricenses tomarán durante este proceso electoral, dice.

Los luteranos del país plantean que “tanto votar como no votar es una decisión ética” en las elecciones a celebrarse el próximo domingo, para la elección presidencial durante los siguientes cuatro años. Las mismas serán supervisadas por el Tribunal Supremo de Elecciones en el proceso número 15 que se realiza desde la promulgación de la Constitución Política de Costa Rica de 1949, vigente a partir del 7 de noviembre de ese año.

“Depositar un voto, o decidir no votar, trae consecuencias y efectos que beneficiarán o perjudicarán a la mayoría de quienes habitamos en este país. Consecuencias en el costo de la vida, en la tasa de empleo, en los servicios de salud, de vivienda, de educación, de agua y electricidad, de protección y uso del medio ambiente, en la seguridad ciudadana, en las leyes que se van a aprobar, etc. (…) Por ello, desde el punto de vista ético-cristiano, el voto no puede ser “por tradición”; ni puede ser un voto impuesto, ni debe ser un “votar por quien va ganando” según las cuestionadas encuestas que, desde hace muchos años, nos llaman a engaño”, plantea el mensaje.

A párrafo seguido el documento hace un análisis de la realidad nacional en torno a la crisis de institucionalidad y la corrupción, cuando plantea que “un pequeño, pero poderoso grupo económico ha generado, en los últimos años, una crisis de institucionalidad, y empieza a comprometer, de manera preocupante con su poder e influencia, a la Asamblea Legislativa, la Sala Constitucional y el Tribunal Supremo de Elecciones, acomodando muchas veces las interpretaciones de las legislaciones ambientales, sindicales y electorales a una idea de desarrollo que es excluyente e injusta. A ello se une la extendida corrupción en altas esferas gubernamentales, quedando la mayoría de quienes cometen tales actos sin ningún castigo.”

En torno al crecimiento de la brecha social y económica en los últimos años, dice: “Muchos informes evidencian que el modelo de desarrollo impuesto, en las últimas décadas, ha aumentado la brecha social y económica entre ricos y pobres.

Ha prevalecido y aumentado la desigualdad salarial; el desempleo, la inseguridad y la violencia todos factores que inciden en la pobreza en el país; situación que afecta, de manera especial, a las mujeres. Ese modelo no ha logrado un cometido de asegurar la equidad social.”

Así mismo, el documento sitúa las características que deberá tener todo candidato para participar del proceso: “Hablar al pueblo con la verdad es asumir que son las personas, especialmente las económicamente vulnerables y social, sexual o culturalmente excluidas, quienes han de estar en el centro de atención de toda acción política (…) Decir la verdad al pueblo es también plantear soluciones concretas y viables a problemas concretos: 1- A las de comunidades en lucha por el derecho al agua, amenazado por las grandes empresas hoteleras en Guanacaste o empresas agroexportadoras en el Caribe; 2- A las de la ciudadanía organizada que se opone a la explotación minera en Crucitas y en otros lugares del país, porque solo traerá mayor pobreza y destrucción del ambiente; 3- A los miles de problemas de jóvenes, mujeres, campesinos y campesinas que esperan apoyo para tener o mantener un trabajo o generar su propio negocio, como formas dignas de vivir; 4- A los indígenas que llevan más de 15 años de espera de la aprobación del Proyecto de Autonomía de los Pueblos Indígenas; 5- Al movimiento de las “10 medidas para enfrentar la crisis con inclusión social y productiva”; que reúne a un grupo importante de organizaciones y que elaboró una propuesta seria, política y económicamente viable, construida desde el conocimiento de la realidad nacional y pensando em el bienestar de las mayorías; y 6- A la ciudadanía preocupada por el financiamiento de las campañas políticas, estrechamente relacionado con la justicia electoral, que sigue sin resolverse.(…)”

Finalmente, Melvin Jiménez, hace la siguiente exhortación: “Del voto de cada costarricense, depende el destino de los demás que habitamos este país. Un voto puede ser la diferencia para que sea electo un grupo político cuyo interés sea el bienestar de la mayoría, o que gane otro cuyo interés sea tratar de perpetuar este modelo de desarrollo injusto que mantiene los privilegios de un reducido sector de costarricenses a costa del deterioro de nuestra democracia y de la calidad de vida de las grandes mayorías. Ante todo ello , llamamos a que en estas elecciones recobremos su sentido más profundo: el nacimiento de la justicia, de la solidaridad, del amor y de la dignidad, en el corazón del pueblo. ¡Por eso levántate, anda y vota!”

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